Entrevista 2/10/12, FM Estudio 2
Conflictos:
El ecosistema del Delta es muy complejo, lo cual lo hace sumamente vulnerable. Debido al urgente trato que requiere la creciente cantidad de amenazas contra la biodiversidad, el equilibrio natural y la identidad isleña; reclamamos un control estatal inmediato de los siguientes casos:
· Barrios Privados
En los 90 comenzó lo que los isleños llamaron colonización moderna. Producto de la creciente desigualdad social, los más pudientes buscaron proteger sus familias de la inseguridad acrecentando la “brecha urbana”. Algunos sociólogos no critican dicha decisión otros opinan que incrementa la desigualdad y inseguridad, por ende encerrarse no es la solución [1].
En el caso del Delta, su carácter insular y de tranquilidad seduce a muchos inversores inmobiliarios. El gran error es intentar urbanizar del mismo modo que en el continente olvidando las características del Humedal Paranaense y de la cultura isleña. Los rellenos, desmontes, lagos y arroyos artificiales van a destruir el Delta, junto con su flora y fauna, una reserva natural única. El ejemplo más grave es el caso del Colony Park. Es imperativo que se detengan estos emprendimientos y se reconstituya el daño causado.
· Turismo de alto impacto
Por un lado, se debe controlar el impacto de las embarcaciones de gran porte. Esto implica que no contaminen con residuos de aceite y combustible, y que utilicen motores con silenciador. Lo mismo se deber aplicar para el trasporte en general (Ej.: Lanchas colectivas). Afortunadamente, a diferencia de otros sitios, en el Delta no hay turismo en helicóptero. De todos modos, hay que ser precavido y prohibirlo de antemano. No solo en lo que atañe al turismo, sino también al uso privado. Los vuelos en helicóptero deberán limitarse a aquellos casos de extrema emergencia.
Por otro lado los spa, hoteles y cabañas deben respetar la arquitectura isleña. Esto quiere decir, no rellenar el centro de isla, mantener la hidrografía de los arroyos naturales y respetar la arquitectura isleña (toda construcción debe ser palafítica).
· Agricultura y Ganadería
En los últimos años, la soja ha presionado sobre la frontera agropecuaria invadiendo zonas vírgenes y empujando otros cultivos o la ganadería hacia nuevos destinos. Uno de ellos es el tan frágil Delta Paranaense. A la zona de Tigre ya han llegado los monocultivos de álamo y la ganadería, otros cultivos como la soja, el trigo y compañía ya están en la segunda sección y más al Norte. En el 2008 la Capital se conoció el demonio que viene azotando la isla hace años: la quema de pastizales.
Si tenemos en cuenta la vulnerabilidad de estos ecosistemas es evidente que hay que tomar medidas de manera urente. Los tres niveles gubernamentales deben actuar sinérgicamente si queremos conservar y aprovechar de manera razonable está inmenso servidor de la humanidad y reserva de flora y fauna que representan los humedales del Delta.
· Barrios Privados
En los 90 comenzó lo que los isleños llamaron colonización moderna. Producto de la creciente desigualdad social, los más pudientes buscaron proteger sus familias de la inseguridad acrecentando la “brecha urbana”. Algunos sociólogos no critican dicha decisión otros opinan que incrementa la desigualdad y inseguridad, por ende encerrarse no es la solución [1].
En el caso del Delta, su carácter insular y de tranquilidad seduce a muchos inversores inmobiliarios. El gran error es intentar urbanizar del mismo modo que en el continente olvidando las características del Humedal Paranaense y de la cultura isleña. Los rellenos, desmontes, lagos y arroyos artificiales van a destruir el Delta, junto con su flora y fauna, una reserva natural única. El ejemplo más grave es el caso del Colony Park. Es imperativo que se detengan estos emprendimientos y se reconstituya el daño causado.
· Turismo de alto impacto
Por un lado, se debe controlar el impacto de las embarcaciones de gran porte. Esto implica que no contaminen con residuos de aceite y combustible, y que utilicen motores con silenciador. Lo mismo se deber aplicar para el trasporte en general (Ej.: Lanchas colectivas). Afortunadamente, a diferencia de otros sitios, en el Delta no hay turismo en helicóptero. De todos modos, hay que ser precavido y prohibirlo de antemano. No solo en lo que atañe al turismo, sino también al uso privado. Los vuelos en helicóptero deberán limitarse a aquellos casos de extrema emergencia.
Por otro lado los spa, hoteles y cabañas deben respetar la arquitectura isleña. Esto quiere decir, no rellenar el centro de isla, mantener la hidrografía de los arroyos naturales y respetar la arquitectura isleña (toda construcción debe ser palafítica).
· Agricultura y Ganadería
En los últimos años, la soja ha presionado sobre la frontera agropecuaria invadiendo zonas vírgenes y empujando otros cultivos o la ganadería hacia nuevos destinos. Uno de ellos es el tan frágil Delta Paranaense. A la zona de Tigre ya han llegado los monocultivos de álamo y la ganadería, otros cultivos como la soja, el trigo y compañía ya están en la segunda sección y más al Norte. En el 2008 la Capital se conoció el demonio que viene azotando la isla hace años: la quema de pastizales.
Si tenemos en cuenta la vulnerabilidad de estos ecosistemas es evidente que hay que tomar medidas de manera urente. Los tres niveles gubernamentales deben actuar sinérgicamente si queremos conservar y aprovechar de manera razonable está inmenso servidor de la humanidad y reserva de flora y fauna que representan los humedales del Delta.
