"Es un problema que el Delta sea inundable, y que el agua este mojada; hay que secar todo"
Ayer, lunes 31 de Octubre de 2011, se llevó adelante la Consulta Pública por el Proyecto de Desarrollo Sustentable para el Delta en el Hotel Plaza de Campana. Allí participamos junto a organizaciones ambientalistas, vecinos, productores del Delta y científicos. Dicho proyecto es parte del Programa de Servicios Agrícolas Provinciales (PROSAP), instrumento de inversión pública del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (MAGyP). Para la realización se contraerá una deuda de u$15 millones a pagar en 25 años al Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF).
Más allá del oportunísmo económico de incrementar la deuda externa, este proyecto que dice ser sustentable, no lo es. Partiendo de la base que identifica la inundabilidad del Delta como el primer problema y aspecto a mejorar del área, deja mucho que desear. Se proyectan “alteos” (terraplenes) de hasta 5m para el transporte y secado de los campos forestales. La pampeanización del Delta no es una solución acorde a las funciones del humedal. Incluso, es uso excesivo, secaría los nutrientes del suelo perjudicando a los mismos productores que apoyan el proyecto.
Es cierto que el Delta productivo a estado olvidado, que por ejemplo los bomberos tardan hora y media hasta islas o que las ambulancias no llegan a tiempo, pero levantar terraplenes del tamaño mencionado crearía un tapón hídrico secando un lado e inundando el otro. No es tan simple hacer caminos, es necesario planificar corredores biológicos e hídricos para permitir el flujo de agua y fauna.
Otra objeción determinante es que identifica a las urbanizaciones sobre rellenos cómo sustentables. También plantea el fomento del cultivo de bamboo, una planta tan invasora que desplazaría otras nativas desequilibrando aún más el ecosistema.
En lo que atañe la legislación ambiental, también es desastroso. No se respeta ni menciona el PIECAS, un acuerdo interprovincial entre Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe; no participó el OPDS de la Consulta Pública quien está trabajando en el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos; los rellenos va a trasmano de la posición del OPDS en Colony Park y el fallo de la Corte Suprema de Justicia Nacional en los terraplenes de Iberá.
Entonces, ¿qué tiene de “sustentable”? Propone resguardar tan solo el Delta en crecimiento, como si funcionara un sistema totalmente distinto al resto del Delta y fomentaría un centro de investigación para la zona núcleo del Delta. En números, solo cerca del 3% de la inversión sería destinada al aspecto sustentable, 17% a asistencia técnica y el 80% restante a endicados y terraplenes.
Por todo lo dicho rechazamos el proyecto y exigimos un delta sustentable; que contemple las necesidades de los productores, pero teniendo en cuenta corredores hídricos y biológicos.
Más allá del oportunísmo económico de incrementar la deuda externa, este proyecto que dice ser sustentable, no lo es. Partiendo de la base que identifica la inundabilidad del Delta como el primer problema y aspecto a mejorar del área, deja mucho que desear. Se proyectan “alteos” (terraplenes) de hasta 5m para el transporte y secado de los campos forestales. La pampeanización del Delta no es una solución acorde a las funciones del humedal. Incluso, es uso excesivo, secaría los nutrientes del suelo perjudicando a los mismos productores que apoyan el proyecto.
Es cierto que el Delta productivo a estado olvidado, que por ejemplo los bomberos tardan hora y media hasta islas o que las ambulancias no llegan a tiempo, pero levantar terraplenes del tamaño mencionado crearía un tapón hídrico secando un lado e inundando el otro. No es tan simple hacer caminos, es necesario planificar corredores biológicos e hídricos para permitir el flujo de agua y fauna.
Otra objeción determinante es que identifica a las urbanizaciones sobre rellenos cómo sustentables. También plantea el fomento del cultivo de bamboo, una planta tan invasora que desplazaría otras nativas desequilibrando aún más el ecosistema.
En lo que atañe la legislación ambiental, también es desastroso. No se respeta ni menciona el PIECAS, un acuerdo interprovincial entre Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe; no participó el OPDS de la Consulta Pública quien está trabajando en el Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos; los rellenos va a trasmano de la posición del OPDS en Colony Park y el fallo de la Corte Suprema de Justicia Nacional en los terraplenes de Iberá.
Entonces, ¿qué tiene de “sustentable”? Propone resguardar tan solo el Delta en crecimiento, como si funcionara un sistema totalmente distinto al resto del Delta y fomentaría un centro de investigación para la zona núcleo del Delta. En números, solo cerca del 3% de la inversión sería destinada al aspecto sustentable, 17% a asistencia técnica y el 80% restante a endicados y terraplenes.
Por todo lo dicho rechazamos el proyecto y exigimos un delta sustentable; que contemple las necesidades de los productores, pero teniendo en cuenta corredores hídricos y biológicos.



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